martes, 20 de noviembre de 2007

¿ES POSIBLE EDUCAR A LOS CLIENTES?


Esta tarde, cuando buscaba documentación para elaborar un artículo, me ha venido a la cabeza una historia que un amigo me contó hace tiempo, sobre una agencia de relaciones públicas muy pequeña en la que él trabajó. En una reunión de todo el equipo, una consultora junior se quejó al Director de que uno de los más importantes clientes de la agencia los quería tan sólo para elaborar notas de prensa, para enviarlas y para intentar que éstas se publicaran en los medios. Nada más. Parecía que el cliente sólo les quería para hacer un trabajo farragoso, sucio, quizá rentable a corto plazo, pero mortal de necesidad a largo, cuando los periodistas se cansaran de la agencia y dejaran de publicar las notas de prensa que les enviaban.

–¡Tenemos que educar al cliente! –dijo la joven consultora–. Tenemos que hacerles ver que somos grandes profesionales y que la comunicación es más, es algo más que llamar a los periodistas para que publiquen notas de prensa.

Justo cuando ella iba a enumerar todas las bondades de los servicios que ofrecía la agencia (desarrollo de planes de comunicación, auditorías, formación de portavoces, consultoría estratégica…), el director le espetó:

–No te digo que no tengas razón. Pero es que no sé si te das cuenta que como este cliente se nos vaya, ni tú ni yo, ni nadie de aquí, comerá el mes que viene. Ese trabajo sucio es de lo que nosotros comemos, así que te recomiendo que no pierdas el contacto con los periodistas.

Mi amigo, que estaba siendo testigo de toda esa conversación, me confesó que, quizá, esa tarde dejó de gustarle un poco el cliente y la agencia para la que trabajaba, de la que, evidentemente, omitiré el nombre. Ah, por cierto, ¿que cómo terminó todo? Terminó mal, muy mal para todas las partes, pero eso, como decían los novelistas de antaño, es otra historia.

Por: Juan Pedro

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